Traumatismos laborales - Pericia médica - Secuelas
Examen físico postraumático: valoración médico-legal
El examen físico postraumático permite establecer si un accidente laboral dejó una secuela funcional objetivable, compatible con el mecanismo lesional, la evolución clínica y los estudios complementarios.
Objetividad
La secuela debe describirse con hallazgos físicos medibles: movilidad, fuerza, sensibilidad, estabilidad, marcha, dolor funcional y cicatrices.
Coherencia
El examen debe ser compatible con el relato, el mecanismo traumático, la documentación inicial, el tratamiento y la evolución posterior.
Incapacidad
El baremo se aplica sobre el déficit funcional actual, no sobre el antecedente del accidente ni sobre un estudio aislado.
Importancia del examen físico postraumático
En medicina legal laboral, el examen físico postraumático es central para diferenciar una lesión transitoria de una secuela permanente incapacitante. Un diagnóstico inicial, una licencia médica o una imagen alterada no bastan por sí solos: debe demostrarse una repercusión funcional actual, objetiva y clínicamente razonable.
La evaluación debe integrar el mecanismo lesional, la cronología, los síntomas, la documentación asistencial, los estudios, el tratamiento realizado, la evolución y el estado físico actual. Esa integración permite analizar nexo causal, consolidación de la lesión, secuela y eventual incapacidad.
Inspección general
La inspección inicial debe observar al examinado en reposo, durante el movimiento espontáneo y durante la marcha cuando corresponda. Deben describirse postura, actitud antiálgica, uso de ortesis, uso de bastón, asimetrías, edema, deformidades, cicatrices, atrofia muscular, cambios tróficos, limitaciones visibles y comparación bilateral.
La observación espontánea tiene valor pericial porque puede mostrar datos funcionales antes de iniciar maniobras dirigidas: cómo se sienta, se levanta, camina, apoya, carga peso o protege un segmento. Esa información debe compararse con lo declarado durante el examen formal.
Evaluación del dolor
El dolor debe ser localizado, reproducible y funcionalmente relevante para tener valor incapacitante. Debe consignarse su ubicación exacta, intensidad referida, aparición espontánea, dolor a la palpación, dolor con movilidad, dolor con carga, irradiación, características neuropáticas, dolor cicatrizal y coherencia con el mecanismo traumático.
La valoración médico-legal del dolor residual postraumático exige correlacionar el síntoma con hallazgos físicos, estudios complementarios, evolución y tarea habitual. El dolor referido sin hallazgos funcionales compatibles suele tener menor peso para fundar incapacidad permanente.
Movilidad articular
La movilidad debe medirse con precisión y no describirse en forma genérica. Debe diferenciarse movilidad activa, movilidad pasiva, rango en grados, dolor durante el movimiento, bloqueo, rigidez, contractura, déficit de extensión, limitación de flexión y comparación con el lado sano.
Cuando corresponde, la goniometría permite cuantificar el rango articular y reducir la subjetividad. Sin medición objetiva de movilidad, la incapacidad por limitación funcional queda insuficientemente fundada.
Fuerza muscular
La fuerza debe evaluarse contra resistencia, con comparación bilateral y análisis de dolor durante el esfuerzo. Deben registrarse fatiga, pérdida de prensión, pérdida de apoyo, dificultad para elevar, cargar o sostener, atrofia, trofismo muscular y coherencia con la lesión documentada.
La pérdida de fuerza aislada exige cautela: puede depender de dolor, inhibición, falta de colaboración, lesión neurológica, lesión tendinosa o desacondicionamiento. Por eso debe correlacionarse con examen físico, estudios, evolución clínica y demanda funcional del puesto de trabajo.
Sensibilidad y examen neurológico
El examen neurológico debe valorar sensibilidad superficial y profunda, hipoestesia, parestesias, disestesias, dolor neuropático, reflejos, fuerza segmentaria, territorio nervioso comprometido, signos radiculares y comparación bilateral.
La alteración sensitiva debe describirse por territorio anatómico y no en términos vagos. Cuando existe sospecha de lesión nerviosa, radiculopatía o neuropatía postraumática, el EMG u otros estudios complementarios en traumatismos pueden aportar sustento, siempre que sean compatibles con la clínica.
Estabilidad articular
La estabilidad debe evaluarse cuando el mecanismo, la región lesionada o los síntomas lo justifican. Deben considerarse sensación de falla, inestabilidad objetiva, bostezo articular, cajones, pruebas ligamentarias, episodios de luxación o subluxación, uso de ortesis y comparación bilateral.
En rodilla pueden analizarse maniobras como Lachman, cajón anterior, McMurray, Apley y estabilidad varo-valgo. En tobillo, cajón anterior, tilt talar, inversión y eversión. En hombro, movilidad activa y pasiva, fuerza del manguito y pruebas de pinzamiento. La inestabilidad debe objetivarse clínicamente y no basarse solo en el relato subjetivo.
Marcha y apoyo
La marcha es un indicador funcional clave en lesiones de columna, cadera, rodilla, pierna, tobillo y pie. Deben describirse marcha normal, marcha antiálgica, marcha claudicante, apoyo completo o parcial, renguera, uso de bastón u ortesis, dificultad para escaleras, marcha en puntas, marcha en talones, apoyo monopodal, tolerancia a bipedestación y equilibrio.
El análisis de marcha debe relacionarse con el segmento lesionado. Una limitación de rodilla, tobillo, pie o columna lumbar tiene distinta repercusión laboral según el tipo de tarea, la necesidad de bipedestación, desplazamiento, carga, escaleras o trabajo en superficies irregulares.
Cicatrices, edema y deformidades
Deben consignarse localización de cicatrices, tamaño, adherencia, retracción, dolor, sensibilidad, edema, hematomas, deformidad, asimetría, pérdida de sustancia, signos tróficos y material quirúrgico palpable. No toda cicatriz genera incapacidad, pero puede tener valor si produce dolor, retracción, limitación, alteración sensitiva o compromiso funcional.
Cuando el traumatismo produjo heridas, cirugía o lesiones de partes blandas, la valoración debe integrarse con la página sobre heridas y cicatrices traumáticas.
Maniobras específicas por segmento
No existe un examen físico postraumático único. La exploración debe adecuarse al segmento corporal y a la lesión reclamada. En muñeca y mano deben evaluarse movilidad, pinza, prensión y sensibilidad. En columna, movilidad, Lasègue cuando corresponde, examen neurológico y reflejos. En miembro inferior, apoyo, estabilidad, fuerza y marcha tienen especial relevancia.
La omisión de maniobras específicas puede debilitar la conclusión pericial, sobre todo cuando se discuten lesiones ligamentarias, tendinosas, neurológicas, radiculares o limitaciones funcionales medidas por baremo.
Coherencia clínico-funcional
La coherencia clínico-funcional es indispensable para valorar objetivamente una secuela postraumática. Deben compararse relato y mecanismo, dolor y región lesionada, estudios y examen físico, movilidad espontánea y movilidad examinada, fuerza observada y fuerza declarada, marcha espontánea y marcha evaluada, evolución temporal, respuesta al tratamiento y antecedentes previos.
Cuando existen discrepancias relevantes, el informe debe explicarlas. Una secuela puede estar demostrada aunque no todos los hallazgos sean idénticos, pero la conclusión médico-legal debe mostrar por qué el cuadro es compatible, insuficiente o atribuible a otra causa.
Correlación con estudios complementarios
Los estudios muestran lesiones anatómicas o funcionales, pero el examen físico determina su repercusión real. Radiografías, RMN, tomografía, ecografía, EMG, Doppler, informes quirúrgicos, controles evolutivos e informes de rehabilitación deben analizarse junto con los hallazgos clínicos actuales.
Una imagen puede mostrar un hallazgo degenerativo, antiguo o incidental. También puede existir dolor y limitación funcional con estudios poco expresivos. Por eso la pericia debe explicar la concordancia o discordancia entre clínica, imagen, mecanismo traumático y evolución.
Nexo causal médico-legal
El examen físico actual debe ser compatible con la lesión inicial y la evolución para fundar el nexo causal. El análisis debe integrar mecanismo traumático, documentación inicial, diagnóstico, estudios complementarios, tratamiento, evolución, antecedentes previos, factores degenerativos, coherencia anatómica, coherencia cronológica y secuela funcional.
En accidentes como caídas, contusiones, esguinces, fracturas o sobreesfuerzos, la relación causal no se determina solo por la existencia de síntomas posteriores. Debe demostrarse una cadena clínica razonable desde el hecho hasta el déficit actual.
Secuela funcional
Es útil diferenciar lesión inicial, síntoma, hallazgo de estudio, secuela funcional e incapacidad. La lesión inicial es el diagnóstico ocurrido luego del accidente. El síntoma es la molestia o dolor referido. El hallazgo de estudio es un dato anatómico o funcional complementario. La secuela funcional es el déficit persistente en movilidad, fuerza, sensibilidad, estabilidad, marcha o uso del segmento. La incapacidad es el porcentaje asignado según baremo.
La página sobre secuelas postraumáticas e incapacidad desarrolla cómo esos elementos se integran en la valoración final.
Incapacidad laboral
La incapacidad laboral postraumática debe fundarse en una secuela permanente, objetivable y funcionalmente relevante. Deben valorarse región afectada, movilidad, fuerza, sensibilidad, estabilidad, marcha, dolor funcional, cicatrices, deformidad, estudios complementarios, tratamiento, evolución, tarea habitual y baremo aplicable.
No debería basarse solo en el relato de dolor, el antecedente de accidente, el reposo laboral, una discusión sobre el alta médica, un estudio alterado sin examen compatible o un diagnóstico inicial sin secuela actual. Para ampliar este enfoque puede consultarse la sección de incapacidad laboral.
Aplicación del baremo
El baremo debe aplicarse sobre el déficit funcional objetivado en el examen físico y no sobre el diagnóstico aislado. El informe debe consignar diagnóstico, mecanismo causal, región anatómica, examen físico, movilidad medida, fuerza, sensibilidad, estabilidad, marcha, dolor funcional, estudios complementarios, secuela funcional, nexo causal, incapacidad pura, factores de ponderación si corresponden e incapacidad final.
La interpretación debe articularse con el baremo de traumatismos e incapacidad, el área de baremos y el Baremo SRT Decreto 549/2025.
Errores frecuentes
- No examinar el segmento lesionado de forma completa.
- No medir movilidad ni consignar grados.
- No comparar bilateralmente.
- No evaluar fuerza, sensibilidad o estabilidad cuando corresponde.
- No observar marcha y apoyo en lesiones de miembro inferior o columna.
- No correlacionar estudios complementarios con hallazgos físicos.
- No analizar coherencia clínico-funcional.
- Confundir dolor subjetivo con secuela objetiva.
- Aplicar baremo sin examen físico suficiente.
Preguntas frecuentes
¿Qué debe incluir un examen físico postraumático?
Debe incluir inspección, movilidad, dolor, fuerza, sensibilidad, estabilidad, marcha o apoyo, cicatrices, edema, deformidades, maniobras específicas por segmento, comparación bilateral y correlación con estudios complementarios.
¿Por qué es importante medir movilidad?
Porque la limitación funcional debe objetivarse. La medición en grados permite aplicar baremo, comparar con el lado sano y controlar si la conclusión pericial se apoya en datos verificables.
¿Qué valor tiene la fuerza muscular?
La fuerza permite valorar pérdida funcional para cargar, sostener, empujar, traccionar, hacer prensión o mantener apoyo. Debe evaluarse contra resistencia y correlacionarse con dolor, trofismo, lesión y tarea habitual.
¿Cuándo debe evaluarse la marcha?
Debe evaluarse en lesiones de columna, cadera, rodilla, pierna, tobillo y pie, o cuando el trabajador refiere dificultad para apoyar, caminar, subir escaleras o permanecer de pie.
¿Qué importancia tiene la sensibilidad?
Permite detectar compromiso neurológico, dolor neuropático, hipoestesia, parestesias o lesión nerviosa. Debe describirse por territorio anatómico y compararse con el lado contralateral.
¿Cómo se correlaciona con estudios complementarios?
El examen físico muestra la repercusión funcional actual. Los estudios complementarios aportan evidencia anatómica o funcional, pero deben ser compatibles con los síntomas, el mecanismo lesional y la semiología.
¿Cómo ayuda a determinar el nexo causal?
Permite comprobar si el déficit actual guarda coherencia anatómica, temporal y clínica con el accidente, la documentación inicial, el tratamiento y la evolución.
¿Cómo se usa para calcular incapacidad?
El cálculo debe partir de una secuela objetivable: movilidad limitada, pérdida de fuerza, alteración sensitiva, inestabilidad, marcha patológica, dolor funcional o cicatrices con repercusión. Luego se aplica el baremo correspondiente.
Conclusión médico-legal
La valoración médico-legal de una secuela postraumática requiere un examen físico completo, con medición de movilidad, fuerza, sensibilidad, estabilidad, marcha, dolor funcional, cicatrices y correlación con estudios complementarios. Un análisis técnico permite determinar si existe secuela permanente, nexo causal e incapacidad laboral.
Evaluación pericial de secuelas traumáticas
Una pericia médica laboral debe explicar qué se examinó, qué hallazgos fueron objetivos, cómo se vinculan con el accidente y qué repercusión funcional tienen para aplicar el baremo.
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