Marcha - Apoyo - Movilidad - Estabilidad
Examen físico de tobillo y pie: valoración médico-legal
El examen físico de tobillo y pie permite objetivar si una lesión tiene repercusión real sobre marcha, apoyo, estabilidad, movilidad, fuerza o tolerancia laboral. Los estudios complementarios pueden documentar una lesión anatómica, pero el examen físico determina su secuela funcional.
Marcha
La marcha y el apoyo muestran cómo se expresa la lesión durante la carga y el desplazamiento.
Movilidad
Dorsiflexión, flexión plantar, inversión y eversión deben medirse, no describirse de modo genérico.
Estabilidad
La inestabilidad debe objetivarse con examen comparativo y no basarse solo en sensación subjetiva.
Importancia del examen físico de tobillo y pie
En accidentes de trabajo, esguinces, fracturas, inestabilidad, lesiones del tendón de Aquiles, fascitis plantar, limitación funcional o dolor residual, el examen físico permite determinar si existe una secuela permanente, objetivable y funcionalmente relevante.
La pericia debe explicar si la lesión inicial se traduce en alteración de apoyo, marcha, movilidad, fuerza, estabilidad o tolerancia al calzado y a la tarea habitual.
Inspección
La inspección debe realizarse con el paciente de pie, sentado, acostado y durante la marcha. Debe valorar alineación del miembro inferior, eje del retropié, pie plano, pie cavo, deformidades, edema, aumento de volumen, equimosis, cicatrices, atrofia, cambios tróficos, apoyo plantar, uso de calzado especial, tobillera, bota u ortesis y comparación bilateral.
Este paso permite detectar secuelas visibles, alteraciones de apoyo, asimetrías, cicatrices quirúrgicas, deformidades óseas, edema persistente o signos de desuso.
Marcha y apoyo
En lesiones de tobillo y pie, la marcha y el apoyo son indicadores funcionales esenciales. Debe valorarse marcha normal, marcha antiálgica, renguera, claudicación, apoyo completo, apoyo parcial, apoyo en antepié, apoyo en retropié, descarga del lado afectado, dificultad para escaleras, dificultad en terreno irregular, dolor durante apoyo, uso de bastón, uso de ortesis y tolerancia a bipedestación.
La observación de la marcha ayuda a diferenciar dolor referido, limitación objetiva, inestabilidad, debilidad muscular, problema neurológico, secuela ósea o alteración del apoyo plantar.
Movilidad de tobillo
La movilidad de tobillo debe medirse en grados y no describirse solo como “disminuida” o “dolorosa”. Deben valorarse dorsiflexión, flexión plantar, inversión, eversión, movilidad activa, movilidad pasiva, dolor durante el movimiento, rigidez, bloqueo, comparación bilateral y repercusión sobre marcha y escaleras.
Para ampliar la medición y el encuadre baremico, ver limitación funcional de tobillo.
Movilidad del pie
La función del pie debe valorarse según apoyo, propulsión, equilibrio y tolerancia a la marcha. Deben evaluarse movilidad del retropié, mediopié, antepié, articulaciones metatarsofalángicas, dedos, dolor en apoyo, rigidez, deformidad, capacidad de propulsión y tolerancia al calzado.
Cuando la lesión afecta calcáneo, astrágalo, metatarsianos, antepié o articulaciones del pie, la guía de limitación funcional del pie completa el análisis.
Goniometría
La goniometría permite medir objetivamente la movilidad del tobillo y, cuando corresponde, de articulaciones del pie. Deben consignarse tobillo o pie afectado, lado derecho o izquierdo, dorsiflexión, flexión plantar, inversión, eversión, movilidad activa y pasiva, dolor durante medición, comparación bilateral, fecha del examen y estabilidad de la secuela.
Sin medición objetiva, la incapacidad por limitación funcional de tobillo o pie queda insuficientemente fundada. Para baremo regional, ver tobillo y pie en el baremo.
Estabilidad ligamentaria
La estabilidad ligamentaria debe valorar dolor sobre ligamentos laterales, dolor sobre ligamento deltoideo, cajón anterior, tilt talar, bostezo medial o lateral, sensación de falla, episodios repetidos de torsión, edema recurrente, uso de tobillera y marcha en terreno irregular.
La inestabilidad debe objetivarse mediante examen físico y no basarse solo en el relato subjetivo de inseguridad. Ver esguince de tobillo e inestabilidad crónica de tobillo.
Evaluación del tendón de Aquiles
La evaluación debe incluir inspección del tendón, engrosamiento, dolor a la palpación, continuidad tendinosa, prueba de Thompson, fuerza de flexión plantar, marcha en puntas, apoyo monopodal en puntas, cicatriz quirúrgica, retracción y atrofia de pantorrilla.
La lesión del tendón de Aquiles debe valorarse por continuidad, fuerza, marcha en puntas y repercusión funcional. Para profundizar, ver lesión del tendón de Aquiles e incapacidad.
Evaluación plantar y talalgia
La evaluación plantar debe valorar dolor en talón, dolor plantar, dolor a la palpación de fascia plantar, dolor en inserción calcánea, espolón calcáneo si consta, dolor al primer apoyo matinal, dolor con bipedestación prolongada, apoyo plantar, tipo de calzado, sobrepeso y otros factores personales.
La talalgia y la fascitis plantar deben correlacionarse con clínica, examen físico, actividad laboral y factores personales.
Fuerza muscular
La fuerza debe evaluarse funcionalmente, especialmente cuando hay alteración de marcha, lesión tendinosa o compromiso neurológico. Deben examinarse dorsiflexión, flexión plantar, inversión, eversión, extensión del hallux, flexión de dedos, tríceps sural, tibial anterior, peroneos, fatiga, dolor durante fuerza y comparación bilateral.
La pérdida de fuerza debe diferenciarse de dolor inhibitorio, desuso, lesión neurológica, secuela tendinosa o falta de colaboración.
Sensibilidad y territorio nervioso
Debe evaluarse sensibilidad dorsal del pie, sensibilidad plantar, sensibilidad lateral, sensibilidad medial, territorio peroneo, tibial, sural y safeno, parestesias, hipoestesia, dolor neuropático y comparación bilateral.
La alteración sensitiva debe describirse por territorio anatómico y correlacionarse con trauma, cicatriz, cirugía, lesión nerviosa, atrapamiento periférico o antecedente lumbar.
Pulsos y evaluación vascular
El examen debe valorar pulso pedio, pulso tibial posterior, temperatura distal, relleno capilar, coloración, edema, cambios tróficos, claudicación, signos de insuficiencia venosa y comparación bilateral.
Cuando existen signos vasculares, el examen físico debe completarse con estudios específicos como ecografía Doppler, según se desarrolla en estudios de tobillo y pie.
Cicatrices, edema y deformidades
Deben consignarse cicatrices traumáticas, cicatrices quirúrgicas, adherencias, retracciones, edema persistente, deformidad del tobillo, deformidad del pie, artrosis postraumática, prominencias óseas, dolor por material de osteosíntesis y tolerancia al calzado.
Estos hallazgos son relevantes en fracturas de tobillo, fracturas del pie y secuelas postquirúrgicas.
Pruebas funcionales
Las pruebas funcionales deben ser coherentes con la lesión documentada y con la capacidad laboral reclamada. Pueden incluir marcha en puntas, marcha en talones, apoyo monopodal, subir y bajar escalón, sentarse y levantarse, evaluación de equilibrio, marcha en terreno simulado si corresponde, tolerancia a carga, evaluación de propulsión y dolor durante función.
Estas pruebas permiten valorar tareas con bipedestación, escaleras, carga, desplazamientos, superficies irregulares y uso prolongado de calzado laboral.
Correlación con estudios complementarios
El examen físico debe correlacionarse con radiografías, tomografía, RMN, ecografía, Doppler, EMG, informes quirúrgicos, controles evolutivos, rehabilitación y alta médica. Los estudios documentan lesiones; el examen físico determina si esas lesiones producen secuela funcional.
Para el análisis de imágenes y estudios, ver estudios complementarios de tobillo y pie.
Nexo causal médico-legal
El examen físico actual debe ser compatible con mecanismo lesional, documentación inicial, estudios y evolución para fundar nexo causal. Deben integrarse torsión, caída, golpe directo, sobreesfuerzo, síntomas inmediatos, tratamiento, inmovilización, cirugía si existió, rehabilitación, antecedentes y secuela funcional actual.
Para el marco general, ver mecanismo lesional y secuelas postraumáticas.
Secuela funcional
Debe diferenciarse lesión inicial, hallazgo de estudio, secuela funcional e incapacidad. La lesión inicial puede ser esguince, fractura, tendinopatía, ruptura tendinosa o lesión plantar. El hallazgo de estudio es el dato anatómico informado por imagen. La secuela funcional es limitación de movilidad, inestabilidad, dolor funcional, alteración de apoyo, pérdida de fuerza o marcha patológica. La incapacidad es el porcentaje asignado según baremo.
Esta distinción evita aplicar incapacidad por dolor aislado, por imágenes sin correlato clínico o por antecedentes que ya curaron sin secuela.
Incapacidad laboral
La incapacidad laboral por lesión de tobillo o pie debe fundarse en una secuela permanente, objetivable y funcionalmente relevante. Debe valorarse movilidad, estabilidad, apoyo, marcha, fuerza, sensibilidad, dolor funcional, deformidad, edema, cicatrices, artrosis postraumática, uso de ortesis, tolerancia al calzado, tarea habitual y necesidad de bipedestación, marcha, escaleras o carga.
El baremo debe aplicarse sobre la secuela funcional objetivada, no sobre el dolor aislado ni sobre estudios sin correlato clínico.
Aplicación del baremo
Para aplicar el baremo deben consignarse diagnóstico, tobillo o pie afectado, lado comprometido, mecanismo causal, movilidad medida, estabilidad, marcha, apoyo, fuerza, sensibilidad, estudios complementarios, secuela funcional, nexo causal, incapacidad pura, factores de ponderación si corresponden e incapacidad final.
Para completar el encuadre, ver tobillo y pie en el baremo, limitación funcional de tobillo, limitación funcional de pie, baremos médicos, el Baremo SRT 549/2025 e incapacidad laboral.
Errores frecuentes
- No observar la marcha.
- No evaluar apoyo.
- No medir movilidad de tobillo.
- No evaluar estabilidad ligamentaria.
- No examinar tendón de Aquiles.
- No valorar sensibilidad y fuerza.
- No controlar pulsos si hay edema o cambios tróficos.
- Basarse solo en RMN o radiografía.
- No diferenciar dolor subjetivo de secuela funcional.
- Aplicar baremo sin examen físico objetivo.
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Lesión ligamentaria, curación sin secuelas, inestabilidad, dolor residual y baremo.
Estudios complementarios
Radiografías, RMN, TAC, ecografía, Doppler, EMG y correlación clínica.
Inestabilidad crónica
Cajón anterior, tilt talar, sensación de falla, esguinces repetidos y marcha insegura.
Tendón de Aquiles
Continuidad, Thompson, flexión plantar, marcha en puntas y secuela postquirúrgica.
Tobillo y pie en el baremo
Movilidad, estabilidad, apoyo, secuela funcional, capacidad restante y ponderación.
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Preguntas frecuentes
¿Qué debe incluir el examen físico de tobillo y pie?
Debe incluir inspección, marcha, apoyo, movilidad, goniometría, estabilidad, tendón de Aquiles, fuerza, sensibilidad, pulsos, cicatrices y correlación con estudios.
¿Por qué es importante evaluar la marcha?
Porque en tobillo y pie muchas secuelas se expresan durante la carga, el apoyo, la propulsión, escaleras, bipedestación o marcha en terreno irregular.
¿Qué movimientos deben medirse en el tobillo?
Deben medirse dorsiflexión, flexión plantar, inversión y eversión, comparando movilidad activa y pasiva con el lado contralateral.
¿Cómo se evalúa la inestabilidad?
Con historia de falla o torsiones repetidas, examen comparativo, cajón anterior, tilt talar, estabilidad medial o lateral y correlación con estudios.
¿Cómo se examina el tendón de Aquiles?
Con inspección, palpación, continuidad tendinosa, prueba de Thompson, fuerza de flexión plantar, marcha en puntas y apoyo monopodal.
¿Qué importancia tiene el apoyo plantar?
El apoyo plantar muestra cómo la lesión afecta carga, equilibrio, propulsión, tolerancia al calzado y marcha laboral.
¿Cómo se correlaciona con estudios complementarios?
Los estudios documentan lesiones anatómicas; el examen físico determina si esas lesiones producen movilidad limitada, inestabilidad, dolor funcional o alteración de marcha.
¿Cómo se calcula la incapacidad?
Se calcula sobre la secuela funcional objetivada: movilidad medida, estabilidad, marcha, apoyo, fuerza, sensibilidad, dolor funcional, nexo causal y baremo aplicable.
Conclusión médico-legal
La valoración médico-legal de tobillo y pie requiere un examen físico completo que incluya marcha, apoyo, movilidad, estabilidad, fuerza, sensibilidad, pulsos, tendón de Aquiles, apoyo plantar, cicatrices, estudios complementarios y repercusión laboral. Un análisis técnico permite determinar si existe secuela funcional permanente, nexo causal e incapacidad laboral.