Tendón de Aquiles - Rotura - Fuerza plantar
Lesión del tendón de Aquiles: valoración médico-legal
El tendón de Aquiles es esencial para la flexión plantar, el impulso durante la marcha, la carrera, el ascenso de escaleras y la capacidad de ponerse en puntas de pie. Su lesión debe valorarse por la repercusión sobre fuerza, marcha, apoyo, propulsión y función laboral.
Continuidad
Debe diferenciarse tendinopatía, rotura parcial y rotura completa mediante clínica y estudios.
Fuerza
La fuerza de flexión plantar y la marcha en puntas son centrales para objetivar secuela.
Nexo
El mecanismo debe ser compatible con lesión aguda o agravación de tendinopatía previa.
Importancia médico-legal del tendón de Aquiles
El tendón de Aquiles transmite la fuerza del tríceps sural al calcáneo y permite despegar el talón, caminar, correr, subir escaleras y mantener propulsión. Una lesión puede afectar tareas con marcha prolongada, carga, escaleras, terreno irregular o necesidad de impulso.
La incapacidad no se fija por el diagnóstico aislado. Debe demostrarse una secuela permanente, objetivable y funcionalmente relevante.
Tendinopatía aquílea
La tendinopatía aquílea es un proceso doloroso, degenerativo o inflamatorio del tendón, que puede ser insercional o no insercional. Deben valorarse dolor posterior de tobillo, dolor en inserción calcánea, engrosamiento tendinoso, crepitación, rigidez matinal, dolor con marcha, dolor al subir escaleras, dolor al ponerse en puntas, ecografía o RMN y evolución crónica.
No debe confundirse con una rotura tendinosa ni valorarse como incapacitante sin secuela funcional objetiva. El dolor crónico debe correlacionarse con fuerza, marcha, apoyo y tolerancia laboral.
Rotura parcial del tendón de Aquiles
La rotura parcial implica compromiso incompleto de fibras tendinosas, con continuidad parcial del tendón. Deben analizarse mecanismo de esfuerzo, dolor súbito, déficit parcial de fuerza, dolor a la palpación, ecografía o RMN, continuidad tendinosa, tratamiento realizado, evolución, fuerza residual y marcha.
La rotura parcial debe documentarse con estudios y correlacionarse con déficit funcional. Una imagen antigua o leve sin pérdida de fuerza ni marcha alterada no justifica por sí sola incapacidad permanente.
Rotura completa del tendón de Aquiles
La rotura completa implica pérdida de continuidad tendinosa, generalmente con déficit importante de flexión plantar y alteración funcional. Deben valorarse sensación de golpe o chasquido, dolor súbito posterior, imposibilidad de continuar actividad, defecto palpable, Thompson positivo, pérdida de fuerza, dificultad para caminar, imposibilidad de ponerse en puntas, cirugía si existió y secuela postquirúrgica.
Puede dejar secuelas relevantes si persisten pérdida de fuerza, dolor, rigidez, atrofia de pantorrilla o alteración de la marcha.
Mecanismos lesionales
Los mecanismos pueden incluir esfuerzo brusco, arranque súbito, salto, carrera, empuje, tracción, caída, resbalón, dorsiflexión forzada, contracción excéntrica, sobreesfuerzo laboral y accidente deportivo vinculado al trabajo si corresponde.
El mecanismo debe ser compatible con una lesión tendinosa aguda o con la agravación de una tendinopatía previa. Para el marco general, ver sobreesfuerzo laboral.
Factores predisponentes
Deben analizarse edad, tendinosis previa, actividad deportiva, sobrepeso, diabetes, enfermedades reumatológicas, uso de corticoides, infiltraciones previas, quinolonas, alteraciones biomecánicas, acortamiento muscular y antecedentes de dolor aquíleo.
Estos factores no excluyen automáticamente el origen laboral, pero ayudan a diferenciar causalidad, concausalidad o enfermedad común.
Clínica
La clínica puede incluir dolor posterior de tobillo, dolor en pantorrilla baja, dolor en inserción calcánea, sensación de chasquido, edema, equimosis, defecto tendinoso, pérdida de fuerza, dificultad para apoyo, dificultad para marcha, dificultad para escaleras e imposibilidad de ponerse en puntas.
La cronología entre esfuerzo, dolor súbito, atención inicial, estudios y tratamiento es central para el análisis causal.
Examen físico médico-legal
La valoración pericial debe objetivar fuerza, marcha y capacidad de propulsión, no limitarse al diagnóstico de lesión tendinosa. Debe consignarse inspección del tendón, aumento de volumen, cicatriz quirúrgica, defecto palpable, dolor a la palpación, continuidad tendinosa, prueba de Thompson, fuerza de flexión plantar, marcha, marcha en puntas, apoyo monopodal en puntas, movilidad de tobillo, perímetro de pantorrilla, atrofia y comparación bilateral.
El examen regional se integra con examen físico de tobillo y pie.
Prueba de Thompson
La prueba de Thompson evalúa la respuesta de flexión plantar al comprimir la pantorrilla y puede ser útil ante sospecha de rotura completa del tendón de Aquiles. Un Thompson positivo orienta a lesión tendinosa relevante, pero debe correlacionarse con estudios, tratamiento y evolución.
Errores frecuentes son no realizar la prueba, no compararla con el lado sano, no describir fuerza de flexión plantar, no evaluar marcha en puntas, no revisar ecografía o RMN y no analizar cirugía y rehabilitación.
Estudios complementarios
Los estudios pueden incluir ecografía del tendón de Aquiles, ecografía dinámica, RMN de tobillo, radiografía si se sospecha lesión ósea o espolón, informes quirúrgicos, controles evolutivos e informes de rehabilitación.
La ecografía puede valorar continuidad, engrosamiento, rotura parcial o completa. La RMN puede aportar mayor detalle en lesiones complejas, crónicas o postquirúrgicas. Los estudios documentan la lesión, pero la incapacidad se define por la función residual. Ver estudios de tobillo y pie.
Tratamiento conservador
Puede incluir inmovilización, bota ortopédica, descarga, realces, analgesia, fisiokinesioterapia, fortalecimiento progresivo, rehabilitación de marcha, ejercicios excéntricos en tendinopatía y retorno progresivo a la actividad.
Deben valorarse indicación, tiempo de inmovilización, adherencia, recuperación de fuerza, recuperación de marcha, dolor residual y recidivas.
Tratamiento quirúrgico
Las roturas completas pueden requerir reparación quirúrgica según edad, actividad, tipo de lesión y criterio médico. Deben valorarse fecha de cirugía, técnica utilizada, reparación tendinosa, tenorrafia, complicaciones, infección, rerrotura, cicatriz, inmovilización postquirúrgica, rehabilitación y resultado funcional.
La cirugía no implica automáticamente incapacidad. Debe valorarse la secuela funcional postratamiento: fuerza, marcha en puntas, atrofia, dolor, rigidez y tolerancia laboral.
Evolución y secuelas
La evolución puede ser favorable, pero algunas lesiones dejan secuelas. Pueden persistir pérdida de fuerza de flexión plantar, dificultad para marcha en puntas, dolor residual, rigidez de tobillo, engrosamiento tendinoso, retracción, alargamiento tendinoso, atrofia de pantorrilla, cicatriz dolorosa, adherencias, rerrotura, alteración de la marcha y limitación para escaleras, carga o bipedestación prolongada.
La secuela debe estar estabilizada y ser objetivable antes de aplicar incapacidad definitiva.
Nexo causal médico-legal
El nexo causal exige compatibilidad entre mecanismo, clínica inicial, estudios, tratamiento, evolución y secuela actual. Deben integrarse mecanismo de esfuerzo o accidente, síntomas inmediatos, documentación inicial, estudios complementarios, diagnóstico, tratamiento, cirugía si existió, rehabilitación, antecedentes de tendinopatía, factores predisponentes, examen físico actual y secuela funcional.
La pericia debe explicar si se trata de lesión aguda, agravación de tendinopatía previa, concausa o patología común sin relación laboral suficiente.
Incapacidad laboral
La lesión del tendón de Aquiles genera incapacidad laboral cuando deja una secuela permanente, objetivable y funcionalmente relevante. Deben valorarse lado afectado, tipo de lesión, continuidad tendinosa, fuerza de flexión plantar, marcha, marcha en puntas, apoyo, dolor funcional, movilidad de tobillo, atrofia, cirugía, rehabilitación, tarea habitual y necesidad de escaleras, carga, marcha prolongada o terreno irregular.
No debe basarse solo en diagnóstico nominal, ecografía antigua, cirugía realizada sin secuela, dolor referido sin déficit, tendinopatía leve sin limitación o inmovilización temporaria.
Aplicación del baremo
El baremo debe aplicarse sobre la secuela funcional residual. Deben consignarse diagnóstico, tipo de lesión tendinosa, lado afectado, mecanismo causal, estudios complementarios, tratamiento, cirugía, movilidad residual, fuerza de flexión plantar, marcha, dolor funcional, atrofia, nexo causal, incapacidad pura, factores de ponderación si corresponden e incapacidad final.
Debe evitarse duplicar incapacidad por lesión tendinosa, dolor, limitación de tobillo y alteración de marcha cuando integran una misma secuela funcional. Para completar, ver tobillo y pie en el baremo, limitación funcional de tobillo, baremos médicos, goniometría, el Baremo SRT 549/2025 e incapacidad laboral.
Errores frecuentes
- Confundir tendinopatía con rotura.
- Fijar incapacidad solo por ecografía o RMN.
- No evaluar Thompson.
- No valorar fuerza de flexión plantar.
- No observar marcha en puntas.
- No medir movilidad de tobillo.
- No analizar antecedentes tendinosos.
- No considerar factores predisponentes.
- No revisar rehabilitación.
- Duplicar incapacidad por dolor, tendón y marcha.
Relación con otros temas del clúster
Tobillo y pie
Índice sobre esguinces, fracturas, inestabilidad, tendón de Aquiles, estudios, baremo e incapacidad.
Examen físico
Marcha, apoyo, movilidad, fuerza, sensibilidad, Thompson y comparación bilateral.
Estudios complementarios
Ecografía, RMN, radiografía, informes quirúrgicos, rehabilitación y evolución.
Limitación funcional
Dorsiflexión, flexión plantar, inversión, eversión, marcha y baremo.
Tobillo y pie en el baremo
Secuela funcional, movilidad, fuerza, apoyo, capacidad restante y ponderación.
Desgarro de pantorrilla
Diagnóstico diferencial y lesiones del tríceps sural con repercusión en marcha.
Enlaces relacionados
Esguince de tobillo
Dolor posterior o lateral, mecanismo de torsión y secuelas ligamentarias.
Fascitis plantar y talalgia
Dolor de talón, apoyo, bipedestación y diagnóstico diferencial.
Fractura de tobillo
Dolor postraumático, rigidez, osteosíntesis y alteración de la marcha.
Fracturas del pie
Apoyo, propulsión, calcáneo, astrágalo y secuelas de marcha.
Inestabilidad crónica
Marcha insegura, episodios de falla, terreno irregular y secuela ligamentaria.
Pericias médicas laborales
Evaluación técnica de lesiones, causalidad, secuelas e incapacidad.
Preguntas frecuentes
¿Qué lesiones puede tener el tendón de Aquiles?
Puede presentar tendinopatía, rotura parcial, rotura completa, secuela postquirúrgica, dolor residual, retracción, alargamiento o pérdida de fuerza.
¿Qué diferencia hay entre tendinopatía y rotura?
La tendinopatía es un proceso doloroso o degenerativo del tendón; la rotura implica pérdida parcial o completa de continuidad tendinosa.
¿Una rotura de Aquiles genera incapacidad?
Puede generarla si deja pérdida de fuerza, dolor funcional, rigidez, atrofia, alteración de marcha o limitación laboral permanente.
¿Qué valor tiene la prueba de Thompson?
Evalúa la respuesta de flexión plantar al comprimir la pantorrilla y orienta especialmente ante sospecha de rotura completa del tendón de Aquiles.
¿Qué estudios complementarios sirven?
Ecografía, ecografía dinámica y RMN pueden valorar continuidad, engrosamiento, rotura parcial o completa y secuelas postquirúrgicas.
¿Qué secuelas puede dejar la cirugía?
Puede quedar dolor, rigidez, cicatriz dolorosa, adherencias, atrofia de pantorrilla, pérdida de fuerza, rerrotura o alteración de la marcha.
¿Cómo se demuestra el nexo causal?
Con compatibilidad entre mecanismo de esfuerzo o accidente, síntomas inmediatos, estudios, tratamiento, evolución, antecedentes y secuela actual.
¿Cómo se aplica el baremo?
Se aplica sobre la secuela funcional residual, evitando duplicar lesión tendinosa, dolor, limitación de tobillo y marcha alterada si expresan una misma secuela.
Conclusión médico-legal
La valoración médico-legal de una lesión del tendón de Aquiles requiere analizar mecanismo lesional, estudios complementarios, continuidad tendinosa, prueba de Thompson, fuerza de flexión plantar, marcha en puntas, cirugía, rehabilitación y secuela funcional. Un análisis técnico permite determinar si existe nexo causal e incapacidad laboral.