Relato y cronología
Se ordena el hecho, la vivencia subjetiva, aparición de síntomas, consultas, tratamiento, evolución y recaídas.
Entrevista pericial - Examen psíquico - Consistencia
La entrevista pericial no debe limitarse a reproducir el relato del examinado. Debe analizar estado psíquico, síntomas, antecedentes, evolución, tratamientos, consistencia clínica, nexo causal y repercusión funcional.
Se ordena el hecho, la vivencia subjetiva, aparición de síntomas, consultas, tratamiento, evolución y recaídas.
Importan antecedentes, personalidad de base, funcionamiento laboral anterior, vínculos, conflictos y factores extralaborales.
La entrevista se integra con psicodiagnóstico, documentación, consistencia, nexo causal, RVAN e incapacidad psíquica.
La entrevista psicológica o psiquiátrica pericial es una herramienta central en la valoración de daño psíquico, RVAN, accidentes laborales, antecedentes, personalidad de base, simulación, tratamiento, nexo causal e incapacidad psíquica.
Su valor médico-legal depende de que no se use como simple transcripción del relato. Debe integrarse con historia clínica, documentación, psicodiagnóstico, tratamientos, evolución y repercusión funcional.
Es una instancia de evaluación técnica destinada a relevar el estado psíquico del examinado, su relato, síntomas, antecedentes, evolución, tratamientos y repercusión funcional. También permite observar conducta, lenguaje, afectividad, orientación, pensamiento, memoria, juicio crítico y consistencia general.
La entrevista debe aportar datos para responder preguntas médico-legales sobre daño, nexo causal, incapacidad, antecedentes, personalidad de base y relación con el hecho reclamado.
La entrevista clínica se orienta al diagnóstico y tratamiento del paciente. La entrevista pericial se orienta a responder puntos médico-legales sobre daño, causalidad, incapacidad, antecedentes y repercusión funcional.
En una entrevista pericial, el objetivo no es solo comprender el padecimiento, sino determinar su relevancia médico-legal y su relación con el evento denunciado o con sus secuelas.
Debe analizarse la descripción del hecho, vivencia subjetiva, síntomas posteriores, cronología, relación con secuelas físicas, impacto laboral, impacto familiar y social, tratamientos realizados, evolución y coherencia interna del relato.
El relato es importante, pero debe ser contrastado con historia clínica, psicodiagnóstico, antecedentes, tratamiento y documentación disponible.
Pueden incluir angustia, ansiedad, irritabilidad, tristeza, insomnio, hipervigilancia, evitación, temor, retraimiento, llanto fácil, dificultad de concentración, pérdida de interés, síntomas somáticos y disminución del rendimiento.
La presencia de síntomas no equivale automáticamente a daño psíquico incapacitante. Deben evaluarse entidad clínica, persistencia, repercusión funcional y nexo causal.
Debe valorarse fecha del hecho, aparición de síntomas, primera consulta psicológica o psiquiátrica, inicio de tratamiento, evolución, agravamiento, mejoría, recaídas, consolidación del cuadro y relación temporal con otros eventos.
Una cronología compatible fortalece el análisis causal, pero la mera sucesión temporal no prueba por sí sola el nexo causal.
Deben relevarse historia laboral, adaptación previa, vida familiar, vínculos sociales, enfermedades previas, consumo de sustancias, eventos vitales relevantes, duelos, conflictos familiares, conflictos laborales previos y antecedentes traumáticos.
Estos datos ayudan a diferenciar un cuadro nuevo de una reacción esperable, un agravamiento, una concausalidad o un cuadro explicado por factores ajenos.
Debe analizarse si existían tratamientos psicológicos previos, tratamientos psiquiátricos, medicación psicofarmacológica, internaciones, diagnósticos previos, licencias laborales por salud mental, crisis anteriores o antecedentes familiares psiquiátricos.
Los antecedentes no excluyen automáticamente el daño psíquico, pero deben ser considerados para diferenciar daño nuevo, agravamiento, concausalidad o causa ajena.
La personalidad de base permite valorar el funcionamiento psíquico previo, la vulnerabilidad, la capacidad adaptativa y la forma habitual de respuesta frente a situaciones traumáticas.
Omitir este punto puede llevar a atribuir al hecho síntomas que responden a rasgos previos, antecedentes, factores extralaborales o conflictos anteriores.
La entrevista debe relevar fecha de inicio, frecuencia, duración, continuidad, diagnóstico, medicación, respuesta terapéutica, abandono, pronóstico y necesidad de tratamiento futuro.
El tratamiento psicológico o psiquiátrico ayuda a valorar intensidad, persistencia, evolución, consolidación del daño y repercusión funcional.
La entrevista aporta información clínica, pero el psicodiagnóstico permite ampliar el análisis técnico sobre personalidad, síntomas, consistencia y repercusión funcional. Cuando se requiere una evaluación más completa, la entrevista no debe reemplazar a los tests psicológicos.
Los resultados deben integrarse con entrevista, antecedentes, conducta observada, documentación clínica y cronología del cuadro.
La simulación o exageración sintomática no debe presumirse, pero las inconsistencias relevantes deben analizarse técnicamente. Deben valorarse relato cambiante, síntomas desproporcionados, contradicciones, falta de correlación con el hecho, ausencia de tratamiento pese a síntomas intensos, conducta funcional incompatible, tests inconsistentes y documentación contradictoria.
Una inconsistencia aislada no invalida toda la evaluación, pero las discordancias persistentes deben ser explicadas.
El nexo causal psíquico exige más que una entrevista compatible. Debe fundarse en una evaluación integral que incluya magnitud del hecho, secuelas físicas, cronología, síntomas, antecedentes, personalidad de base, tratamiento, psicodiagnóstico, factores extralaborales y repercusión funcional.
La conclusión debe explicar si el cuadro es atribuible al hecho, si existe agravamiento de un estado previo, concausalidad o si predominan factores ajenos.
La incapacidad psíquica no se determina por la entrevista aislada, sino por la existencia de un cuadro persistente, clínicamente fundado, funcionalmente relevante y causalmente vinculado al hecho.
Puede repercutir en rendimiento laboral, concentración, sueño, tolerancia al estrés, interacción social, autonomía, adaptación a tareas, vida familiar y necesidad de tratamiento. En el ámbito laboral, el análisis debe integrarse con Baremo SRT 549/2025.
Clínica, psicodiagnóstico, nexo causal, tratamiento, incapacidad y valoración médico-legal.
Reacción vivencial anormal neurótica, magnitud del siniestro, secuelas físicas, grados e incapacidad.
Entrevista, pruebas psicológicas, consistencia, personalidad de base, simulación y relación causal.
Hecho traumático, magnitud, cronología, antecedentes, evolución, tratamiento y repercusión funcional.
Antecedentes, vulnerabilidad previa, agravamiento, concausalidad y factores ajenos al hecho.
Inconsistencias, tests, conducta observada, historia clínica y repercusión funcional.
Frecuencia, duración, medicación, respuesta terapéutica, pronóstico y consolidación.
Diagnóstico, repercusión funcional, consolidación, baremo y nexo causal.
Errores técnicos, omisiones, entrevista insuficiente, nexo causal débil y observaciones.
Secuelas, repercusión funcional, baremos, causalidad y valoración de incapacidad.
Análisis técnico de incapacidad, nexo causal, documentación, baremo y conclusiones periciales.
Consulta profesional sobre daño psíquico, RVAN, incapacidad laboral o revisión de pericias psicológicas.
Es una instancia de evaluación técnica destinada a relevar estado psíquico, relato, síntomas, antecedentes, evolución, tratamientos y repercusión funcional.
La entrevista clínica orienta diagnóstico y tratamiento; la pericial responde puntos médico-legales sobre daño, nexo causal, incapacidad, antecedentes y repercusión funcional.
No debería analizarse aislada. Debe integrarse con historia clínica, psicodiagnóstico, antecedentes, tratamiento y documentación disponible.
Permiten diferenciar daño nuevo, agravamiento, concausalidad, vulnerabilidad previa o causa ajena al hecho.
Es el funcionamiento psíquico previo, la vulnerabilidad, capacidad adaptativa y forma habitual de respuesta frente a situaciones traumáticas.
Amplía el análisis técnico sobre personalidad, síntomas, consistencia, simulación, repercusión funcional y relación con el hecho.
Se integran magnitud del hecho, secuelas físicas, cronología, síntomas, antecedentes, personalidad de base, tratamiento, psicodiagnóstico y repercusión funcional.
No es lo adecuado. La incapacidad exige un cuadro persistente, clínicamente fundado, funcionalmente relevante y causalmente vinculado al hecho.
La entrevista psicológica o psiquiátrica pericial requiere analizar relato, síntomas, cronología, antecedentes, personalidad de base, tratamiento, psicodiagnóstico, consistencia, nexo causal y repercusión funcional. Una evaluación técnica permite determinar si el daño psíquico y la incapacidad se encuentran correctamente fundamentados.
Para revisar un caso concreto puede consultarse el servicio de pericias médicas laborales, la guía de impugnación de pericia psicológica o el formulario de contacto.